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Deuda externa: Economías más pobres en riesgo de desastre, advierte el Banco Mundial

El Banco Mundial emitió una severa advertencia este miércoles, destacando la creciente insostenibilidad de la deuda externa en los países más pobres, lo que ha llevado a cifras récord y recortes significativos en inversiones clave. Según el informe anual del Banco Mundial sobre la situación fiscal en los países en desarrollo, estas economías destinaron la asombrosa cifra de $443,500 millones en 2022 para el pago de su deuda externa, forzándolos a disminuir el gasto en áreas cruciales como la salud y la educación.

Esta situación es aún más crítica en naciones que ya enfrentan dificultades, como Pakistán, Tanzania y Etiopía, que gastaron $88,900 millones en pagos de deuda, de los cuales más de $23,000 millones correspondieron a intereses. En el África subsahariana, la realidad se compara con una “década perdida”, ya que los ingresos per cápita no han experimentado crecimiento en los últimos diez años.

Uno de los principales desafíos radica en la falta de un mecanismo eficiente para reestructurar la deuda externa de estos países de manera rápida y evitar la bancarrota. Los bancos de desarrollo y organismos financieros internacionales, como el Fondo Monetario Internacional, han expresado su preocupación, ya que una serie de quiebras simultáneas podría desencadenar una crisis económica global.

El “marco común” del G20, diseñado para abordar estos problemas, no ha brindado alivio a los países que se han acogido a él desde su aprobación en 2020. Los esfuerzos para reformarlo se encuentran estancados, aumentando la urgencia de encontrar soluciones.

El informe destaca la necesidad de adoptar políticas fiscales más conservadoras, especialmente para países de bajos ingresos y de rentas medias como Argentina, Brasil y México. La relación entre la deuda y el Producto Interior Bruto (PIB) no debe superar el 50% para evitar quedar atrapados en un ciclo insostenible.

Para evitar el desastre, se sugiere adoptar políticas fiscales más conservadoras, enfocarse en la adaptación al cambio climático y buscar formas de mantener la inversión privada. La capacidad de estos países para evitar la bancarrota dependerá en gran medida de la implementación de medidas adecuadas y de la colaboración internacional para abordar esta creciente crisis económica.