20231223_factura_electronica_728x90
20231124_etesal_728x90_1
20231001-MH-fact-electronica_728x90
20230816_dgs_728x90
20230812_lactancia_materna_01_728x90
20230812_lactancia_materna_02_728x90
20230601_agenda_primera_infancia_728X90
CEL
CEL
CEL
CEL
CEL
previous arrow
next arrow

Economías más grandes de América Latina están en Gobiernos de izquierda

Redacción ||

Con el ascenso de Luiz Inácio Lula da Silva a la Presidencia de Brasil las cinco mayores economías de América Latina se encuentran en manos de dirigentes de partidos de izquierda, tomando en cuenta que enfrentan grandes retos presentes e inminentes, según expertos.

De acuerdo con estadísticas de la Comisión Económica para América Latina (CEPAL), un órgano dependiente de las Naciones Unidas, Brasil cuenta con la economía más grande de América Latina, con 1 608 981 millones de dólares de Producto Interno Bruto (PIB) en 2021; le siguen México, con 1 296 024 millones de dólares de PIB; Argentina, con 487 227 millones; Chile, con 317 059 millones; Colombia, con 314 464 millones; y Perú, con 223 252 millones.

La coincidencia de líderes de izquierda en países con economías pujantes en Latinoamérica ocurrió en la primera década de este siglo, con Lula y el fallecido presidente venezolano Hugo Chávez Frías a la cabeza, recuerda el economista Francisco Monaldi al medio Voz de América.

En aquella época, Venezuela rondaba una producción de casi tres millones de barriles de petróleo por día, mientras los precios del crudo superaban los 100 dólares. Empero, actualmente, el país presidido por Nicolás Maduro no se suma a la lista debido a una crisis sin precedentes y con una producción que roza los 700 000 barriles por día.

Monaldi recalca diferencias en los matices que cada uno de los presidentes regionales de izquierda imprime sobre la economía de su país. A López Obrador, por ejemplo, lo evalúa como un mandatario “con una visión de los años 70” en el sector energético, priorizando el rol de la estatal Pemex, sin darle mayor preponderancia al sector privado, mostrando “una mentalidad tradicional” en cuanto a la explotación de combustibles fósiles.

Luego, ve a Petro como “un estatista pragmático en algunos sentidos”, pero que anhela reducir la importancia de la producción de hidrocarburos en la economía colombiana. “Colombia es fundamentalmente un exportador de petróleo y carbón. Petro se quiere salir de ellas, algo de pragmatismo va a prevalecer. La suya es una combinación de izquierda con una visión ambientalista, de que hay que salir de la industria de combustibles fósiles”, afirma.

En el caso de Argentina, “hay una mayor apertura” al capital privado, mientras líderes como Boric, en Chile, desean un repunte económico con un enfoque ambientalista, opina.

Alejandro Grisanti, director y socio fundador de Ecoanalítica, advierte que América Latina transitó una década de “muy bajo crecimiento” económico y de poco bienestar social, entre 2010 y 2020, para luego enfrentar una “fuerte recesión” por la pandemia del COVID-19, fenómeno que ha marcado a un electorado que vota en contra del gobierno corriente, sin que sean decisivas las ideologías políticas. Ese voto castigo contra el establecimiento político ha ocurrido en 24 de las últimas 25 grandes elecciones en Latinoamérica, subraya Grisanti.

“El reto es cómo satisfacer el deseo de cambio cuando, después de la pandemia, terminaste con países altamente endeudados para poder expandir sus gastos fiscales y reducir impuestos. Esto pasa en un mundo con grandísimas fragilidades”, indica el representante de Ecoanalítica.

“Otro gran reto en la región es cómo crecer y satisfacer la demanda que tiene la población con un entorno externo tan adverso y con muy pocas posibilidades de recurrir de nuevo a un endeudamiento. Lo que viene es una mayor retención fiscal, que trae de nuevo bajo crecimiento económico y, por consiguiente, más demandas de cambio”, concluye.