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El Mundial de Catar, un paréntesis a la angustia cotidiana de los argentinos

AFP, Liliana Samuel ||

Con los bolsillos flacos por una inflación que no da tregua, los argentinos prolongan el respiro que les da cada triunfo de la selección de Leo Messi en Catar-2022 y alimentan la ilusión camino a la final del torneo.

Millones de argentinos parecen marcados por el número ‘3’. Por un lado, la aspiración al tercer título mundialista para la ‘Albiceleste’, esquivo desde hace 36 años; por otro, los tres dígitos de la tasa de inflación, con un 100% estimado para 2022 que parece inevitable.

El Instituto de estadística Indec publicará este jueves el índice de inflación de noviembre, que se prevé en torno al 6 %, sin vislumbrarse la esperada desaceleración del costo de vida que en octubre acumulaba un incremento interanual de 88%.

“Primero que gane Argentina, después seguimos trabajando con la inflación”, lanzó en televisión la ministra de Trabajo, Kelly Olmos, días antes de que arranque el Mundial el 20 de noviembre. “Hay que trabajar todo el tiempo por la inflación, pero un mes no va a hacer una gran diferencia. En cambio desde el punto de vista anímico, de lo que significa para el conjunto de las argentinas y los argentinos, queremos que Argentina sea campeón”, agregó.

El comentario le costó críticas, pero la realidad es que la performance de la ‘Scaloneta’, apodo del equipo mundialista dirigido por Lionel Scaloni, logra poner entre paréntesis la dura realidad. 

“No sé si es un respiro, pero el Mundial es una alegría colectiva”, declaró a la AFP Juan Branz, doctor en comunicación e investigador del Conicet y de la Universidad de San Martin.

Como dice el último ‘hit’ de la hinchada albiceleste, los argentinos se vuelven a ilusionar por ganar la tercera copa, después de Argentina-1978 y México-1986.

Respiro

Donde haya una pantalla, los hinchas argentinos se juntan para ver cada partido. Para la mayoría es imposible viajar a Catar. El salario promedio mensual es de 66.500 pesos (390 dólares). 

“La gente no se olvida de sus problemas. Para nosotros el fútbol es aparte, es nuestra religión. Hay mucha gente que necesita esta alegría y la disfruta por un ratito pero sabe que es sólo fútbol. No hay que subestimar a la gente”, dijo a la AFP Lucrecia Presdiger, una empleada de hospital de 38 años, cuando festejaba en Buenos Aires tras la victoria en cuartos de final contra Países Bajos (2-2 y 4-2 en penales).

Siempre hay quienes pudieron pagar los 5.000 dólares de un pasaje para ir a Catar, o los que se endeudan por años para cumplir un sueño.

“Como país necesitamos una alegría, obviamente que si salimos campeones los problemas van a seguir estando, pero será un alivio, un respiro”, sostuvo Tony Molfese, un diseñador gráfico  de 31 años.

Felicidad fugaz

Escritor y profesor de Política y Deporte en el instituto DeporTea, Ariel Scher considera que “el fútbol concede felicidades individuales y colectivas. Y las felicidades son fugaces. No tapan los problemas pero tienen entidad propia. La particularidad del fútbol es que da felicidades fugaces y a la vez eternas y es un acto ligado a lo colectivo. Sentís que es algo maravilloso y que persisitirá, aunque eso no te quita los problemas”, explicó Scher a la AFP.

Autor de “Apuntes sobre fútbol para tíos y tías”, Scher evoca el Mundial de 1978, del que Argentina fue anfitrión en plena dictadura militar (1976-1983) y salió campeón. “Aquel Mundial funcionó en sintonía con ciertos objetivos de la más feroz dictadura argentina, pero también fue como ‘un grito en la oscuridad’, como leí una vez que escribió un futbolista”, afirmó.

La ministra Olmos, que tenía 26 años en 1978, recordó las multitudinarias celebraciones en un país que acumulaba decenas de miles de desaparecidos. “Estábamos en la dictadura militar, nos estaban persiguiendo y no sabíamos qué iba a pasar con cada uno de nosotros. Argentina salió campeón y salimos todos a celebrar. Después seguimos con la realidad, que es inevitable”, señaló.

En un sondeo reciente de la Universidad San Andrés, un 77 % estimó que el destino de la Albiceleste en Catar influirá en el ánimo de los argentinos y 32 % de ellos que podrá tener cierto impacto en las presidenciales de 2023.

Muestra de la conección entre los hinchas y su selección, el portero Emiliano ‘Dibu’ Martínez dedicó los triunfos a los “45 millones” de argentinos. “No pasan un buen momento con el tema económico y regalarle alegría a la gente es lo más lindo ahora”, dijo.

El domingo, Argentina puede volver a festejar si alza la Copa tras la final, pero “pasado el Mundial el humor social vuelve a ser el de antes. Ninguna fuerza política puede capitalizar una eventual victoria”, subrayó a la AFP el politólogo Raúl Aragón.