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Estado financiero de las empresas en América Latina

Redacción ||

Las compañías necesitan mucho dinero para funcionar, según el tipo de negocio en el que operen, y esto no siempre es malo para las empresas, explican los expertos. Sin embargo, existen algunas que necesitan pedir prestado de forma constante para poder seguir con su negocio.

Esto aplica más que todo a empresas intensivas en capital, como las petroleras, que antes de sacar el crudo del subsuelo, llevan a cabo decenas de exploraciones para encontrarlo, lo cual implica mucha inversión. De la misma manera las marcas de coches en constante innovación para fabricar mejores motores o carros más seguros ante un accidente. Otras, como las farmacéuticas, invierten años para desarrollar nuevos medicamentos.

Si se observa por países, en México las empresas acumulan US$36.000 millones en deudas, mientras que las de Colombia debían hasta junio de este año unos US$20.000 millones y las de Chile, US$12.000 millones.

Una deuda siempre indica la salud financiera de una empresa, pero tener mucha no es necesariamente negativo. Hay sectores industriales, como los fabricantes de autos o las empresas de telecomunicaciones, que necesitan mucho capital para funcionar.

“Las compañías necesitan pedir dinero en préstamo porque en muchos sectores las empresas tienen la necesidad de crecer. La inversión siempre requiere financiación, que puede ser vía más capital, dinero de los socios o préstamos”, explica a BBC Mundo Pedro Aznar, Profesor del Departamento de Economía, Finanzas y Contabilidad de la escuela de Negocios ESADE.

La deuda es una buena opción siempre que la rentabilidad esperada de la inversión supere al coste de la deuda, algo que ha sido frecuente en algunos sectores, con tipos de interés tan bajos. Todo depende del equilibrio entre el valor de lo que posee una empresa y lo que debe, explica el profesor.

“La deuda se puede poner en relación al total de los activos de la empresa, al valor de todo lo que tiene. Si una empresa tiene activos que pueden perder valor, o de valor volátil, la deuda es un riesgo”, afirma Aznar. “Pero si una empresa tiene activos con valor seguro que respaldan su deuda, un cierto endeudamiento no es negativo: al contrario, permite crecer, y también aumentar la rentabilidad”, añade.

Es probable que en el nuevo entorno económico las empresas comiencen a ser más conservadoras en la forma de financiarse. Si los beneficios caen, devolver los préstamos puede ser más complicado.

Y una subida de tipos, como estamos viendo estos meses, también afecta, ya que los intereses de la deuda suben y eso daña los resultados.

“El hecho de tener que pagar intereses y principal al vencimiento hace que la deuda sea más riesgosa que el capital como fuente de financiación para la empresa”, dice Pierre Verlé, responsable de deuda corporativa de la firma de inversión Carmignac.

“El crecimiento económico mundial más lento, incluidas las recesiones en algunas partes del mundo, está haciendo que las empresas se vuelvan más cautelosas”, estiman Meyer y Ross.